miércoles, 16 de febrero de 2011

Amor en TimpOs de F@ce Book

La ficción cada día esta más cerca de nuestra realidad. Y no es para menos, cosas que antes eran inimaginables ahora pasan. ¿No me creen? FB es una de ellas, había estado dudoso de leer este libro de “Amor en tiempos de FaceBook” pero después de un par de experiencias dije “ok, Mau, tranquilo y date la paciencia y tolerancia de leer este libro (en el supuesto de que no hay que juzgar un libro por sui portada”. Total que lo leí y me parece bastante interesante. ¿Cómo demonios somos capaces de enamorarnos por un medio tecnológico? Simple, la sociedad crea estándares y límites de lo que es un hombre y/o mujer atractivo, interesante … y en resumidas palabras fértil  para el pensamiento, entonces nos creamos un perfil de esa persona en nuestro cerebro y lo vamos moldeando conforme FB nos permite saber más de esta persona (a través del muro, fotos …ya saben). De aquí nace el interés y por lo tanto nos gusta esta persona aunque no este físicamente frente a nosotros. Y el resto es el cuerpo,  que se encarga de generar hormonas que nos enloquecen y acaban por meternos en este lío ético/moral del enamoramiento por medio de una red social. Y bueno, creo que ese fue inicialmente el objetivo de FB en sus orígenes “LIGAR”…lo he dicho antes, no estoy en desacuerdo lo que realmente me molesta es el concepto moderno de “amor”. Bueno, sobre el libro lo recomiendo si lo que quieren es una lectura ligera como para ir a dormir, la verdad esta muy básico y bueno eso es todo.

Recordando...publicado en hi5 hace unos años Por Mau. F.

Contigo aprendía a carecer de soledad en los momentos de depresión
Aprendí que los momentos más dulces son los más simples
Aprendí a que la vida está llena de ansiosa felicidad
Aprendí que la distancia y el tiempo no son barrera para escuchar de tus labios un “te quiero
Contigo crecí espiritualmente
Tu me enseñaste a pensar más halla de la lógica
Marcaste en mí, con paciencia, el camino del amor
Tomaste mi mano y me guiaste, con firmeza, en el mundo real protegiendo cada parte de mí
Me enseñaste a llorar tu recuerdo
Me ensañaste a extrañar en las noches eclipsadas
Me enseñaste a enloquecer por un beso, una mirada o un suspiro
Me enseñaste que el valor de los detalles no es su precio, si no su intención
Invertiste tu vida para envejecer a mi lado
Estropeaste las barreras del trabajo y el dinero, pintándolas de una libertad para estar con los que quieres

Y al final, lo único que necesito es un recuerdo, un vago pensamiento de ti, un sutil y ligero aroma de lo que solías ser para poder pensar en la última llamada de amor que me llevará a enfrascarme en la depresión de tu abandono sustentada en la forma loca y apasionada de tu manera de amar.


martes, 15 de febrero de 2011

Carta a mi mejor amiga

Esta es la carta que le mandé a mi mejor amiga este 14 de febrero del 2011, la quiero compartir con ustedes:

Hola, eres mi mejor amiga. Creo que no hace falta que te lo diga. No hace falta que te diga que puedes contar conmigo en las buenas y en las malas, que en tus días nublados tienes a un amigo que te escuchara y en medida de lo posible te aconsejara. No hace falta que con cada despedida halla un adiós porque sabemos que siempre nuestros caminos se encontrarán y podremos reír de las peleas pasadas, reflexionar sobre el presente y brindar por el futuro. No hace falta que en las situaciones peligrosas tengas a un guarda espaldas porque con mis puños defenderé a las personas que ya son parte de mi familia. No hace falta la luz en las noches eclipsadas porque nuestra amistad es luz y con eso basta para alumbrar el resto de mi noche. No hace falta que la rosa florezca por que ambos sabemos que por dentro es roja y hermosa. No hace falta que los acordes suenen porque nuestra misma vida es una canción y te aseguro que tendrá un final feliz. Ni si quiera hace falta que te diga que te quiero. Por este y muchos años de amistad… feliz 14 de febrero!!!. Que la vida te multiplique el amor y los amigos.

La Furia Maya. Por Mauricio Flores...parte 1

“No te preguntes donde estas. Pregúntate a donde te diriges”



Mi nombre es María Morales y me dicen la furia Maya. No le tengo miedo a nadie, aprendí que el miedo es para negar la realidad y yo estoy segura de mi realidad. A los tres años mi mamá me abandonó a merced del alcohólico de mi tío, a los diez yo me ganaba el pan trabajando en la fábrica de zapatos del viejo Ramón y fue hasta los quince cuando comencé a darme cuenta que mi lugar estaba arriba, donde los valientes no lloran, donde la sangre corre y la victoria grita; me refiero a los ring’s de pelea. Pasado los tres meses de dicho cumpleaños, me encontraba terminando mi jornada laboral, ya era tarde por lo que habitualmente todos salíamos cansados y entumidos de las piernas. Muchos preferían esperar el bus pero a mí me gustaba caminar para estirar los pies, finalmente pensar que un fantasma me quería asustar era una idea ridícula. Fue entonces cuando, al adentrarme en una calle cercana a la fábrica, sufrí de una emboscada por tres señores con pasamontañas. Embargada por el miedo comencé a correr. Ellos me siguieron en sus motocicletas hasta que me interceptaron y dispararon una solución con efecto somnífero hiriendo mi cuello. Mientras yo caía al suelo pensando que era mi fin, ellos me dijeron que solo querían hablar conmigo sobre una mujer que les debía un dinero. Por obvias razones y las circunstancias de la insegura sociedad en la que vivimos no les creí y preferí hacerme a la idea que dejarme vencer y entregarme a la muerte era mejor para mi tranquilidad. Inconsciente me aferré a la posesión material que mas adoraba, un collar con la imagen de Santa Sara que es patrona de la comunidad gitana, la cual había sido un obsequio de mi madre.


Mi México...

Mi México, hoy amaneces en la sombra del olvido de las mentes de aquellos hombres que te vieron crecer, a las mismas gentes que les prometiste un país de primer mundo. Son las mismas personas que derramaron sangre y vidas mismas de sus familias. Hoy el eclipse cubre la gloria que nunca alcanzaste. Guarda tus banderas, cierra tus calles, escóndete que el miedo que se respira en tus rincones se ha convertido en terror. Gritos y llantos que no se alcanzan a distinguir si son de tortura o de tristeza se escuchan entre tus muros que alguna vez fueron escenarios del progreso, diplomacia, unión y fortaleza. Nada queda y a la nada vamos.

El día en que el amor murió

Era un día común. El mundo marchaba, las fábricas humeaban y la gente caminaba. Existe un punto en el ser humano donde el odio no cabe y es necesario exteriorizarlo para que no acabe por consumirlos. El día en que el hombre no tuvo más espacio en si para guardar su odio y el mundo había sido llenado al límite con dicho sentimiento, el amor murió. Claro!, era la siguiente víctima en la lista!, pues cuando ya no hay forma de almacenar sentimientos ni forma de expresarlos comienzan a consumir otros sentimientos. Guerras, violaciones, corrupción, ambición eran algunas de las causas que habían desatado la ira en los hombres. Quizás el mundo no se acabe. Es más, estoy seguro que ni siquiera habrá minima muestra de arrepentimiento. En cambio si estoy seguro que el ego del hombre alimentado por el materialismo y la ambición terminarán por consumir a su mundo y así mismo. Lo anterior con el ánimo de hacer reflexión y énfasis de que vivimos en un mundo consumista que es capaz vendernos hasta el aire, hasta los sentimientos (14 de febrero les dice algo??¡) y estamos perdiendo la esencia, estamos perdiendo ese algo que nos hace humanos. Nuestros valores están devaluados y cuando muchos miran a su pareja y eso que dicen “es amor” no es más que el reflejo del comportamiento que el capitalismo a programado en cada célula de esta sociedad y en el mejor de los casos es un conjunto de instintos relacionados con la parte animal del hombre, pero no es “amor”.

martes, 25 de enero de 2011

Siempre sale el sol...a Emilio..

El miedo no es novedad en la vida de las personas. Tenemos miedo a la inseguridad, al rechazo, a la inestabilidad, al fracaso etc. Se puede decir que el primer respiro del día es miedo, pero no solo es eso ya que también lo acompaña el ánimo, el progreso y la esperanza. Y entonces sale el sol, siempre lo hace. De entre cenizas nos levantamos y emprendemos el vuelo en busca de nuevas aventuras. Durante mi viaje conocí a Emilio, el tenía todo lo que podía pedirle a la vida: salud, dinero y amor. Un enorme muro estaba siendo levantado alrededor de su residencia. Y es que, aunque a Emilio se le había otorgado la dicha del amor, se había cumplido un año de la muerte de Verónica, su esposa. - Entonces ni el dinero, ni la salud son suficientes para sentirme vivo – decía en un tono de amargura. Emilio había decidido morir, confinado en una residencia aislado del mundo por que ya no había más páginas que escribir en su libro. Pero en realidad el libro que había terminado era el de “Verónica y Emilio”, había que comenzar a escribir un nuevo libro llamado “Emilio”. Fue cuando enloqueció, o se curo según sea la perspectiva, y comenzó a vender su casa, su empresa, algunas tiendas que poseía y sin mas salió del país. –Voy a viajar, voy a hacer lo que siempre he querido y lo voy a hacer ahora (debo aceptar que tanta seguridad y determinación eran tan raros que llegaron a asustarme). Quiero ir a Holanda y comer muchos lácteos, a Francia y embriagarme de vino, a Rusia y viajar en el Transiberiano… ¡que se yo!- Así que ordeno detener la construcción del muro (hoy día se puede observar la obra muerta en Polanco), por que no quería quedar enjaulado mentalmente.

De esta forma Emilio, en un arranque de locura, decidió no perder más tiempo y hacer lo que se supone se debe de hacer: vivir como tú quieras.

Tiempo después me enteré de que Emilio murió en algún lugar de Bariloche, Argentina en la casa de la que era su nueva esposa, Regina.

A ti, Emilio, te extrañaré y encenderé una vela en tu memoria recordando la forma tan apasionada en la que viviste y de tus sabias (o tontas) decisiones. Y a ti querido lector, quiero decirte que siempre hay mas, móntate en una nube, solo, acompañado, llorando, riendo…como quieras, pero no dejes de desear. El deseo es el combustible de la vida. Saludos